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FGR
73 / Revista Fiscalía en Acción
sable para el desarrollo huma-
no, el crecimiento económico y
la calidad de vida de la sociedad.
Sin seguridad no hay desarrollo,
sin seguridad no hay esperanza.
Estoy totalmente de acuerdo en
que debemos aplicar el princi-
pio de prevención, en la medida
en que se establezcan condicio-
nes de vida digna para más sal-
vadoreñas y salvadoreños y se
protejan los derechos del ciuda-
dano, la prevención del crimen
avanzará considerablemente,
al tiempo que se consolidará el
goce pleno de los derechos y las
libertades individuales.
Estamos actuando, debemos
seguir actuando, esto significa
la contención y el debilitamiento
de las organizaciones crimina-
les; la depuración y el fortale-
cimiento de las instituciones y
las dependencias responsables
de la seguridad y la justicia; y la
reconstrucción del tejido social,
enfrentar un fenómeno criminal
como el que amenaza a nuestro
país es una tarea compleja que
requiere persistencia, pacien-
cia y determinación. Además,
implica una labor estrecha de
coordinación y cooperación en-
tre los tres poderes del estado,
porque debemos lograr el res-
tablecimiento de la seguridad
pública y velar por la seguridad
interior del país, como lo esta-
blece la constitución.
En diciembre de 2012, cuando
asumí el cargo, encontré ese
problema que venía creciendo
velozmente,
peligrosamente,
y que había logrado asideros
de poder, una feroz plaga cri-
minal que se reproducía y es-
parcía rápidamente por el te-
rritorio nacional, un problema
real, de raíces viejas pero con
características nuevas como la
lucha por el territorio, el apo-
deramiento de instituciones y la
exacción a la sociedad.
Me llamaron bravucón, pero
había que hacerle frente, había
que gritar para hacer entender
lo que estaba pasando, había
que enfrentar a quien fuera.
Para mí fue claro que ignorar el
problema no lo resolvía, ocul-
tarlo, además de imposible a
los ojos de la sociedad, cance-
laba un elemento fundamental
para resolverlo, que es la ener-
gía creativa de los ciudadanos,
así como la necesaria presión