Sonsonate. La Fiscalía General de la República logró que siete pandilleros de la MS-13 recibieran condenas de hasta 125 prisión por múltiples asesinatos entre el 2017 y 2018, en Guaymango y Jujutla, Ahuachapán.
Todos pertenecen a la clica Ángeles Little Psycho del programa Ahuachapán y también cumplen condenas por el delito de agrupaciones ilícitas.
Con las pruebas suficientes, la Fiscalía logró que Ronal Amílcar Tobar Martínez, homeboy de la estructura, sea sentenciado a 125 años de prisión por por el homicidio agravado de cinco víctimas.

Noé Daniel López Monroy e Iván Jonathan García Méndez recibieron 75 años de prisión, cada uno, por tres homicidios agravados.
Además, José Jaime García González, Eduardo Stanley Beltrán Martínez y Adilson Efraín Maldinera Álvarez fueron condenados a 50 años de prisión, cada uno, por dos homicidios agravados.
Y Rafael Edgardo Méndez Méndez Magaña fue sentenciado a 25 años de prisión por homicidio agravado.

De acuerdo a la investigación, los crímenes se cometieron el 12 de junio, 29 de septiembre, 05 de octubre y 14 de diciembre de 2017, y el 03 de enero de 2018 en Guaymango y Jujutla del departamento de Ahuachapán.
Según el fiscal del caso, en los cinco homicidios, los imputados operaron bajo la misma modalidad utilizando machetes o arma de fuego para matar a las víctimas. Unos participaron dando vigilancia mientras asesinaban a las víctimas, otros seguían a les seguían para identificar sus itinerarios diarios y otros les quitaron la vida.

El primer y tercer crimen se cometieron contra dos miembros de la pandilla Barrio 18. Noé Daniel, Jonathan García, Ronald Martínez se reunieron para planificar los asesinatos, distrubuyeron roles para vigilar la zona, identificar las rutas de circulación y los horarios en que transitaban las víctimas por lugares cercanos. Al tener todo planeado, los imputados interceptaron a las víctimas, les golpearon y luego les mataron utilizando arma de fuego y machete.
El crimen del 29 de septiembre de 2017 fue contra un miembro de la misma clica a quien consideraron que era un traidor porque ya no se reportó con los homeboys. Los pandilleros lo citaron para hablar y al estar en el lugar se lo llevaron con rumbo desconocido para matarlo.
Los últimos dos asesinatos cometidos por los imputados fueron en contra de dos delincuentes comunes, quienes delinquían en sus zonas y obstruían sus operaciones. Ambos fueron interceptados por los pandilleros para matarlos con arma de fuego.
