Morazán. Las pruebas presentadas en juicio por la Fiscalía General de la República (FGR) fueron contundentes para que el Tribunal de Sentencia de San Francisco Gotera, Morazán, declarara culpable a José Roberto Amaya Gómez por el delito de extorsión agravada y lo sentenciara a 10 años de prisión.
Según la acusación fiscal, la víctima recibió una llamada telefónica el 5 de mayo de 2014 donde le exigían el pago inmediato de $500 dólares a cambio de no matarle a la familia.
Por miedo a que cumplieran las amenazas, la víctima denunció el crimen en la delegación de Investigación de la Policía Nacional Civil (PNC) de San Francisco Gotera, quienes le dieron apoyo en la negociación con los extorsionistas.
El 14 de mayo del mismo año, la PNC logró concretar la entrega y el extorsionista le exigió que depositara el dinero a la cuenta del procesado. La víctima hizo un depósito de $10 dóalres, los cuales fueron retirados el mismo día en una agencia de banco de Santa Ana.
