Actuar con negligencia les costará a dos médicos tres años de prisión por la muerte de un joven

Litzardo Rivas; septiembre 22, 2017

San Vicente. Fiscales de la Unidad de Vida de la oficina de San Vicente, demostraron con diferentes pruebas que dos galenos del Hospital Nacional “Santa Gertrudis”, actuaron con negligencia e imprudencia, por lo que incurrieron en el delito de Homicidio Culposo, en perjuicio de un joven de 20 años.

Los Fiscales del caso, explicaron que los profesionales de la medicina, Pablo Antonio Romero Castro, de 27 años; y Julio César Ramírez Martínez, de 43 años; fueron declarados responsables por el Juzgado de Sentencia de San Vicente, de la muerte de Cristian Ernesto Granados Escoto, que falleció el 10 de octubre de 2014, en el hospital Rosales de San Salvador, por Meningo-Encefalitis, que nunca le fue diagnosticado.

La pena de tres años de cárcel fue reemplazada por 144 jornadas de trabajo de utilidad pública, pero además estarán suspendidos para ejercer profesionalmente por el mismo tiempo. Además, fueron sentenciados a pagar 500 dólares, cada uno, por los daños morales y sicológicos a los familiares, aunque la representación Fiscal en el juicio presentó un peritaje estimado de la responsabilidad civil.

Los galenos, fueron procesados desde el inicio en libertad, cumpliendo con medidas sustitutivas a la detención, entre ellas, no salir del país, no cambiar de domicilio, y presentarse a los juzgados periódicamente.

El doloroso camino de la negligencia

De acuerdo al dictamen de acusación Fiscal, el joven Granados Escoto, junto a sus padres se presentaron el 6 de octubre de 2014, al Hospital Nacional de San Vicente, aproximadamente a las 8:00 de la noche, porque adolecer de dolor en el corazón, fiebre alta, dolores en las manos, los pies y calambres.

Según la declaración de las víctimas, fueron atendidos desinteresadamente por el galeno Ramírez Martínez, quien, sin realizar ningún chequeo, y a súplica de los padres, le indicó al joven un electrocardiograma y un hemograma, para que los atendieran en consulta externa y sacaran cita. Además, le recetó acetaminofén y suero.

Dos días, después, el 8 de octubre, la víctima fue llevada otra vez al hospital por sus padres, porque los malestares se habían incrementado. En esta oportunidad fueron atendidos por el médico Pablo Antonio Romero Castro, quien afirmó, según la denuncia, y sin ordenar ningún examen, que los electrolitos se le habían bajado, y le diagnosticó Chinkungunya. Restándole dos ml. de Tiamina.

En la madrugada del 9 de octubre, los ofendidos regresan al nosocomio, por la gravedad de la salud de su hijo, y fueron atendidos hasta las 6:00 de la mañana, en el área de emergencia, una vez más por el médico Romero Castro, quien, según los padres, le manifestó al paciente, “vos crees que por estar haciendo así te voy a pasar rápido”.

Luego la víctima se desmayó, provocando que se cayera de la silla, y quedará a los pies del galeno. Los padres salieron en busca de una silla de ruedas y encontraron a su hijo, solo y convulsionando en el suelo, según el requerimiento fiscal.

Ese día fue enviado de emergencia al hospital Rosales de San Salvador, donde diagnosticaron estado de coma para el joven Granados Escoto, donde falleció por un paro cardíaco, provocado por la enfermedad Meningo-Encefalitis.

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