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Revista Fiscalía en Acción / 70
irrespetando todas las formas
de vida, dejando a mujeres sin
sus esposos, a madres de fami-
lias sin sus hijos, madres cabeza
de hogar sufriendo el flagelo de
la extorsión, de las amenazas, o
sufriendo porque sus hijos ni si-
quiera pueden asistir a una es-
cuela, colegio o universidad por
el asedio de grupos criminales.
En estos tres años en que sin
descanso he perseguido a los
que cometen delito, lo que más
he lamentado y lamento aún es
el dolor de todas aquellas perso-
nas que perdieron a un esposo, a
un hermano o a una hija o hijo en
manos de la delincuencia, del te-
rrorismo. Como padre de familia,
como Fiscal General de la Repú-
blica puedo sentir la profunda
pena de los deudos de esas víc-
timas, y por eso, siempre estuve
dispuesto a escuchar las justas
demandas de los ciudadanos, a
entender sus preocupaciones y
a atender sus reclamos. Por eso
siempre he atendido a las per-
sonas, me he puesto la ropa de
combate y he caminado al lado
de mis compañeros fiscales.
Porque no es justo que pierda
la vida ni una sola de las mu-
chas víctimas. Me entristece la
vida segada tempranamente de
cientos de jóvenes inocentes.
Me duelen también profunda-
mente las vidas de los policías
asesinados, me entristecen los
huérfanos de los policías, mili-
tares, jueces y fiscales en cum-
plimiento del deber, luchando
ferozmente contra la criminali-
dad y el terrorismo, protegiendo
la vida de los buenos salvadore-
ños honrados y trabajadores.
Me pesan también las miles de
víctimas de una violencia homi-
cida y suicida de las bandas cri-
minales, los muchachos que han
sido sometidos a formar parte
de estas bandas apenas en su
adolescencia, los jóvenes sin es-
peranza que han encontrado la
muerte sin saber a ciencia cierta
por qué, y muchos viviendo en la
podredumbre mientras sus jefes
cabecillas disfrutan de los pla-
ceres y viviendo como reyes, me
duelen aquellos que conocieron
un ak-47 o un m-16 y la muerte
antes que a un amigo sincero.
Me duelen las familias que tie-
nen que abandonar sus casas,
dejar todo, para evitar el cri-
men, la muerte, la extorsión, el