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Revista Fiscalía en Acción / 68
Nací en Gran Bretaña y con-
sidero que lo correcto es que
como mujer se me pague lo
mismo que a mis compañeros
varones. Creo que está bien
que yo pueda tomar decisio-
nes sobre mi propio cuerpo.
Creo que es correcto que haya
mujeres que me representen
en la elaboración de políticas
y la toma de decisiones en mi
país. Creo que socialmente se
me debe tratar con el mismo
respeto que a los hombres…”
Aplaudo la valentía de Emma
Watson de abordar de esta for-
ma el tema.
Ami juicio, todos debemos luchar
hasta conseguir vivir en igualdad,
en una sociedad que necesita
estar unidad ante todo tipo de
situaciones, sin discriminación
alguna. Principalmente, en estos
tiempos en que el país atraviesa
una situación compleja y difícil en
seguridad, y que golpea el desa-
rrollo económico y social.
Tanto los hombres como las
mujeres deberíamos sentir que
podemos ser sensibles. Tanto
los hombres como las mujeres
deberíamos sentirnos libres de
ser fuertes. Ha llegado el mo-
mento de percibir el género
como un espectro y no como dos
conjuntos de ideales opuestos.
Se trata de la libertad, los hom-
bres y los jóvenes, deberíamos
aceptar esta responsabilidad,
para que nuestras hijas, her-
manas y madres puedan vivir
libres de prejuicios.
Los derechos humanos de la
mujer y de la niña son parte ina-
lienable, integrante e indivisible
de los derechos humanos uni-
versales. Esto no es cuestión de
si nos gusta o no, es una reali-
dad mundial.
El impacto del desarrollo eco-
nómico y la globalización so-
bre las relaciones de género, y
más particularmente sobre la
vida de las mujeres, sugiere un
complejo conjunto de dinámicas
interrelacionadas, dado que la
desigualdad de género está in-
tegrada en los procesos de de-
sarrollo dirigidos por la globa-
lización económica y, al mismo
tiempo, el desarrollo construye
sobre dichas desigualdades.
Esta constatación, sin duda, re-
fuerza un argumento que viene
siendo introducido en los infor-
mes de desarrollo humano des-