Penas de 100, 60 y 40 años de prisión recibieron 43 pandilleros de la 18 por cinco crímenes ocurridos dentro del penal de Cojutepeque

Litzardo Rivas; junio 28, 2018

Cojutepeque, Cuscatlán. Una purga interna entre la misma pandilla 18, al interior del otrora penal de Cojutepeque, que cobró la vida de cinco de sus integrantes, ocurrida entre los meses de enero y septiembre del año 2015, los cuales fueron vapuleados, colgados y colocados dentro de barriles; concluyó con la condena de 43 pandilleros  a penas de cárcel entre los 100, 60 y 40 años, como coautores de los Homicidios Agravados, entre ellos, cinco cabecillas.

El Fiscal del caso de la Unidad de Vida de la oficina de Cojutepeque, detalló que dos de las víctimas: Ángel de Jesús Guerra Saldaña y Apolinario Aguirre Zetino, fueron asesinados por mantener relaciones sexuales, entre ellos, según el testigo clave y que goza del régimen de protección identificado como “Alaska”.

Las víctimas fueron asesinadas el 11 de enero de 2015, a las 4:00 de la tarde, en el salón de visitas del centro de reclusorio, por un grupo de 20 pandilleros, quienes los llevaron con mentiras y después de rodearlos y sujetarlos, comenzaron uno por uno, a recibir puñetazos y patadas, cuando ya estaban inmovilizados en el suelo, saltaron sobre el pecho y abdomen.

Para verificar si realmente estaban fallecidos, les metieron la cabeza al interior de una cubeta con agua. Posteriormente los arrastraron y los dejaron en un patio donde estaba un tanque de agua, que da acceso a una puerta de hierro, en la que se encontraban al otro lado los custodios.

Triple homicidio

Otros tres pandilleros perdieron la vida a manos de sus mismos compañeros, el 14 de septiembre de 2015, en horas de la tarde, en la celda cinco del sector dos. Esta vez las víctimas fueron: Josué Omar Hernández Lemus, Pablo Alonso Agreda y Mauricio Edgardo Escobar Méndez.

Para acabar con su existencia utilizaron siempre la vapuleada en grupo. Pero con la diferencia que a los fallecidos los amarraron con un lazo, a cada uno, los arrastraron hasta una pequeña celda, que era conocida por la población reclusa como la “Isla” y los colgaron. Después de mantenerlos de esa forma por un buen lapso de tiempo; los metieron a dos de ellos en un solo barril y al tercero en otro depósito; arrastraron y dejaron los recipientes en unas gradas que daban acceso a la cancha de básquetbol.

De acuerdo a las investigaciones a dos de los fallecidos los mataron por considerarlos “soplones”, es decir, proporcionar información, y al otro por mal informar a dos de sus mismos miembros de pandilla que gozaban de libertad en Sonsonate, y fueron asesinados por facilitar información, al final resultó no ser cierto.

Condenas

En los cinco crímenes participaron pandilleros de diferentes grupos procedentes de Sonsonate, Chalchuapa, San Martín y San Bartolo en San Salvador.

César Abraham Hernández Meléndez, fue condenado a un total de 100 años, por participar en los cinco asesinatos.

Mientras, que los considerados cabecillas: Luis Alonso González Arriaza y José David Alemán purgarán una pena de 60 años de cárcel, cada uno, por ser coautores en el triple homicidio.

También, los considerados cabecillas, Melvin Wilfredo Casco Henríquez, Mario Francisco Escuintla Chávez y    Julio César Quezada Orellana, estarán 40 años en prisión por participar en el doble homicidio.

21 pandilleros más fueron sentenciados a 60 años por ser coautores del triple crimen y otros 17, estarán 40 años por haber sido responsables del doble homicidio.

El juicio contra todos los incriminados estuvo a cargo de uno de los Jueces en forma unipersonal, del Tribunal de Sentencia de Cojutepeque.

 

 

 

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